Descripción
El diseño de la baldosa se centra en una gran flor estilizada que ocupa casi la totalidad de la pieza, evocando un girasol o un crisantemo. El núcleo central de la flor presenta un patrón de cuadrícula que aporta una nota geométrica al diseño, mientras que los pétalos, de un blanco y amarillo vibrantes, se despliegan de forma radial. A los lados, se aprecian formas curvilíneas en azul y hojas estilizadas en las esquinas, que conectan con otras baldosas para formar una «alfombra» visual.
La paleta cromática es rica y llena de vida, algo característico del Modernismo. Raspall utiliza una combinación de un amarillo y naranja intenso en el centro de la flor, que simboliza el sol y la energía, con tonos de azul, verde y blanco en los pétalos y las hojas. El fondo de color rosa pálido resalta el patrón central, creando un fuerte contraste que atrae la mirada y genera una sensación de luminosidad.
En su conjunto, este mosaico es una obra que demuestra la maestría de Raspall en la integración de la artesanía en la arquitectura. Es una manifestación de la armonía entre el arte y la naturaleza, donde un simple azulejo se convierte en una pieza de un puzle que refleja el dinamismo y la riqueza decorativa del Modernismo.




